En el hemisferio sur las estrellas son muy distintas y no me hallo, mas acho esta ciudad bastante familiar. Entre Bogotá y Rio le eché un ojo a la ventana y no pude identificar constelación alguna; me recuerda vagamente aquel enero en Mazunte, dónde causa de nuestro estupor veíamos cual pendejos las estrellas. A penas fue hoy que, nadando en la piscina de un nuevo amigo en Copacabana, reconocí el “Cinturón de Orion”, lejos de dónde esperaba hallarlo. Hace algunas tardes tomé suficientes pisco sour para deambular alrededor Parque Lage y me topé con este letrero familiar, que además de reiterar que tengo que ir a visitarte, me hace tener una inmensa saudade de nuestro tiempo en Quintana Roo Cincuenta y Tres.

Postdata: Te volverías loco con las cariocas; media sonrisita en cada esquina e irresistiblemente termina uno con la cara de pendejo habitual.